LOS SALMOS DEL BUEN PASTOR…

LOS SALMOS DEL BUEN PASTOR...

LOS SALMOS DEL BUEN PASTOR…

Frank Castells (Las Tunas, Cuba, 1976) desembarca con un salmo oscuro lleno de luminosidad. Lo arriesga todo a sabiendas de que los salmos son los poemas más hermosos y antiguos del mundo.

La Editorial Oriente, con sede en Santiago de Cuba, se aventura en su paseo íntimo y publica “Salmos Oscuros” , el más reciente cuaderno de Frank Castells, que invita a la meditación y la escucha. Son textos para ser dichos en tono de oración sin que prime el resentimiento. Por esta vez la oscuridad es sinónimo de luz. Versos libres y depurados estilos métricos, rindiendo honores a las viejas estrofas, conviven en la estructura de un libro en el que la hilaridad y la coherencia respiran de un modo diáfano, sin imposiciones ni recogimientos.

Se trata a ciencia cierta de un libro para momentos de gozo o de aflicción. Una fiesta de la poesía dividida en dos ideas esenciales, que bien pudieran fundirse como un todo único. Este cuaderno de Frank Castells se debate entre la furia que provoca la búsqueda incesante de la eternidad en los días del mal vivir. Lo eterno y lo emergente juntos de la mano en tiempos de sobrevivencia.

Otros poeta esenciales, acompañados de contemporáneos suyos, dan cobija a Frank Castells entre sus versos adoloridos. José María Heredia, César Vallejo y Jorge Luis Borges, son suerte de faro, guía y ejemplo entre las páginas de este cuaderno:

…”Tú elegiste el odio
cuando elegiste ser el Niágara infinito,
cuando en las tierras,
extrañas como luces,
sentiste que Dios
borraba tu silencio”…
En este fragmento de “ Heredia y yo”, el poeta se autodefine como un desterrado, …(“Yo también he sido un desterrado”…), al tiempo que se asusta y se sorprende vigilando su propia eternidad en “ Final de día” , cercano como César Vallejo a los caminos de la muerte, sin conocer los cronómetros definitivos de la vida, pero intentado explicar el tiempo y los ciclos restantes de modo irónico y anticipado:

…”Murió mi nombre amargo en el abismo
murió mi eternidad y estoy velándola”…

El abrazo a Borges a golpe de soneto, reluce el respeto por uno de los mayores de nuestra lengua y raza:

…“Yo quise regresar desde el pasado
como regresa Borges sin partir
pero llegar a Borges es vivir
con un fantasma nunca superado”…(“Hambre de eternidad”)…

Los “Salmos oscuros” de Castells sobrellevan los afluentes del futuro, la libertad y la luz como sinónimos permanentes. Los lectores de su poesía encontramos en este cuaderno un ascenso vertiginoso y un grado superior de madurez y perfección literaria, llena de referentes y de caminos que conducen a otras lecturas enriquecedoras, como suele suceder con la buena literatura.

Todo buen libro en sí es la sumatoria de otros publicados y muchos que están por venir. Una verdadera fiesta este poemario, que no debe pasar desapercibido por su sinceridad y hondura. Su lectura será muestra de gratitud con Frank Castells, quien desde su profunda humildad se considera únicamente pastor de sus versos.

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