QUINTAESENCIA…

QUINTAESENCIA...

LA QUINTAESENCIA DE GALA.

Buscar una frase de Gala es como encontrar una aguja en un pajar. Ya tenía una obra publicada y reconocida cuando el premio PLANETA le cambió el ritmo a su vida. Ocurrió en 1990. Sus obras de teatro ya habían sido representadas y publicadas, sus poemas se decían en las tertulias, sus lectores andaban en las calles. Pero su primera novela EL MANUSCRITO CARMESI lo convirtió en imprescindible para los lectores.

Esta novela es una maravilla dentro del panorama narrativo de fin de siglo XX. Es curioso y fortuito. Este manuscrito antes de ser novela llegó como documento a las manos de Gala. Un amigo suyo restaurador había sido comisionado para asumir parte del proceso de restauración de los escandalosamente bellos palacios del Alhambra. Este experto y amigo cercano de Gala, encontró tras el análisis de los planos, una suerte de pasadizo secreto que nadie antes había escrutado y que no formaba parte de lo mostrado en los planos originales. Eran paredes físicas no trazadas en papel alguno pero edificadas con gusto y dedicación. Allí reposaban las memorias de todos los Reyes que habían pasado por Granada. Ante la mirada del intruso relucía un particular hallazgo. Toda la papelería era semejante, excepto una de color carmesí, que terminó siendo la dejada por Boabdil, el último rey moro del Alhambra. El documento sustraído temporalmente fue a dar a las manos del hasta entonces poeta y dramatista, quien con la historia de Boabdil pasó a militar en el selecto grupo de los grandes novelistas.
Y así Boabdil domina a Gala quien cinco siglos después narra sus felices días de infancia y sus anos de juventud, en los que sentirá caer sobre sus hombros el peso de lo que se le viene encima y sus escarceos amorosos, en medio de las uniones y desuniones de los reinos cristianos y el matrimonio de Isabel y Fernando, que trajo graves consecuencias para el reino de Granada.

Hoy he estado recordando a Gala convocado por una amiga que se confiesa como su fiel admiradora. Es cierto, por un accidente marítimo se le leyó mucho en la Cuba de los 90 del pasado siglo. Encalló una embarcación cerca de las costas cubanas y como parte de su carga, desestimada por sus propietarios, viajaban cientos de libros de autores diversos en idioma español, los cuales fueron a parar entre húmedos y salados a las librerías de Matanzas. Por entonces tuvimos nuestra propia mula literaria. La inolvidable amiga Yanet Fernández (TNT) (que en unas horas estará de cumpleaños), trasladó muy buenas selecciones que pasaron de mano en mano. Entre ellos viajó Gala.

Por estos días, Antonio Ángel Custodio Sergio Alejandro María de los Dolores Reina de los Mártires de la Santísima Trinidad y todos los Santos, que es el nombre de pila de Antonio Gala, anda como siempre, haciéndose el casi difunto y presentando su más reciente título, una especie de recopilación de momentos poéticos.

“Estoy moribundo porque la vida es estarse muriendo todo el tiempo”, ha dicho Gala a sus 76 años como parte de la presentación de su libro QUINTAESENCIA del sello Planeta, casi 350 páginas de aforismos sobre el amor, la amistad, la homosexualidad, la belleza, la política o la religión expresadas por el autor a lo largo de su carrera.

Estoy feliz, diría yo, por haberle leído hasta cierto punto y sentirme en deuda con su experiencia y sus emociones.

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